20 nov. 2005

1954- Bodas de Oro con mano de hierro

En memoria de aquellos niños, cuya única patria fue su infancia

Corre el año 1954. Un niño nacido 7 u 8 años antes empieza a clase en la Escuela de los Frailes de Mieres. La historia, "su" historia sin mayúscula es tan insignificante que él no sabe ni puede verla, es sólo un personaje secundario de un guión que desconoce.
Por ejemplo , no sabe que han transcurrido 50 años desde que los Hermanos de la Salle ( los "baberos") han sido instalados en Mieres con financiación de Fábrica de Mieres . La Empresa siderúrgica y minera con esta actitud cubría dos objetivos fundamentales para su negocio :
1 - Cumplía con el Decreto de 25 de Mayo de 1900 por el cual las empresas que superaran los 150 trabajadores , tenían obligación de establecer , como mínimo una escuela elemental.
2 - La educación rigurosa y confesional de los hijos de los trabajadores podría impedir la penetración de ideales de clase o revolucionarios en los albores de las organizaciones y sindicatos obreros.

Este niño no sabía que apenas unos años antes algunos militares se habían sublevado contra el Gobierno de la República y que la guerra duró tres años y dejó más de 600.000 muertos , y que tras la "depuración" de los Maestros funcionarios del Estado Español , el General (ísimo) vencedor se constituía como Dictador y "Caudillo de España por la Gracia de Dios" y dictaba una Ley de Enseñanza Primaria que tenía por objeto entre otras cosas "....Formar la voluntad, la conciencia, el carácter del niño en orden al cumplimiento del deber y a su destino eterno. Infundir en elespíritu del niño el amor y la idea de servicio a la patria,de acuerdo con los principios innovadores del Movimiento» (Artº 1º).

Entrenamientos con fusil para los Actos de las Bodas de Oro
Tampoco podía suponer que la citada Ley continuaba en estos términos:
" La educación primaria, inspirándose en el sentido católico consustancial con la tradición escolar española, se ajustará a los principios del dogma y la moral católicas, y a las disposiciones del derecho canónico vigente (Art. 5º)"

Equipo de Monaguillos-Bodas de Oro

Es totalmente improbable que aquel niño supiese que en aquellos años se estaba desarrollando una feroz batalla entre católicos y falangistas por el control del aparato educativo . Para nada se imaginaba este niño estar asistiendo a las últimas escenificaciones de parafernalia de corte fascista antes de que se implantase abiertamente la tarea de recristianización de España, según había sugerido el Ministro franquista Ibáñez Martín.

A la obligatoriedad de la enseñanza de la religión, se sumaba la imposición de un sinfín de prácticas piadosas, "misas, primeros viernes, rosarios, viacrucis, ejercicios espirituales, meses de María, sabatinas, jaculatorias, himnos de Acción Católica, ofrendas de desagravio al sagrado corazón,...
Lo que sí supo y conoció pronto fue lo que se entendía por " ..el viril heroísmo de la juventud en acción que tan generosa sangre derrama en el frente por el rescate definitivo de la auténtica cultura española" , según peroraban los más ilustres voceros del régimen.
Bien es verdad que nuestro niño no sabría entender esa grandilocuencia pero sí experimentó el derramamiento de sangre tras las sonoras bofetadas y el ensañamiento del Hermano Jerónimo en su particular cruzada contra sus alumnos especialmente aquellos más débiles y discapacitados.
En la dedicatoria del "Álbum de las Bodas de Oro de la Salle" el niño vió la foto del personaje que ocupaba un lugar preferente en la pared de la clase flanqueando al crucifijo por su parte derecha , pero lo que nunca entendió ese niño fue el significado de la dedicatoria "..El Colegio Santiago Apóstol rinde sumisión y obediencia al Caudillo providencial que guía sin igual destreza la nave de la patria".
Hoy transcurridos 59 años de aquella entrada al colegio y 30 años después de la muerte del dictador , aquel niño , hoy "prejubilado" y sabiendo más que entonces hace un último esfuerzo por entender y se pregunta :¿ por qué no la enseñanza laica?

3 comentarios:

  1. Anónimo2:24 p. m.

    Mucha gente de izquierdas, guardamos un buen recuerdo de Los Hermanos de la Salle.

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  2. Anónimo2:27 p. m.

    Pertenezco a la promoción que describe el artículo, mi primer año en el Colegio coincidió con los Bodas de Oro, y me identifico plénamente con el contenido del mismo.
    Es cierto que se guardan muchos buenos recuerdos de aquellos años, era nuestra infancia, por ello es obligado que incorpore recuerdos agradables.
    Pero por encima de ellos aún tengo fresco en mi memoria , aún hoy día me crispa los nervios, el recuerdo de aquel clima de brutalidad, del miedo permanente como único sistema pedagógico y el bofetón como herramienta habitual de desarrollarlo.
    Unos bofetones inecesarios y por sobre todo brutales y desproporcionados.
    Bofetones de unos hombres en plenitud de edad y fortaleza (bién alimentados) hacia unos niños de 7 a 12 años inmersos en una alimentación de supervivencia y de hambre en algunos casos. (Como mínimo se nos trasparentaban las orejas, no hay más que ver las fotos de la página)
    Felicidades por la página y por el artículo

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  3. Anónimo10:41 p. m.

    También yo,con ideología de izquierdas,guardo, en general, muy buen recuerdo de los HH de La Salle. Cierto que había algunos que, puntualmente, empleaban los castigos al uso en aquellos tiempos, pero no era todo el colectivo, ni mucho menos, el que los practicaba, ni tampoco se utilizaban de manera frecuente o indiscriminada.
    En mi caso, durante cuatro cursos con ellos, sólo me sentí "agredido" (bofetada) en una ocasión en que, por cierto, me pasé de la raya. Tenía 12 años. Me llamaron, después de observar en directo lo que había hecho durante quince minutos y, una vez delante del Hermano, recibí (sin preguntas ni explicación) una bofetada que, casi 50 años después, aún recuerdo vivamente. Fue la única vez que recibí un castigo físico en mi vida de escolar.
    Me sirvió para interiorizar la actitud (despótica) que había desarrollado en el juego con los compañeros (en el recreo), porque ese fue el motivo de la corrección. Haciendo caricatura, podría decir que aquéllo de "una bofetada a tiempo...", tan presente en el imaginario popular, se había aplicado con éxito en mi caso. Es claro, también,que hoy esos métodos están fuera de lugar por el radical cambio de relación entre profesor y alumno.
    No sólo no le guardo rencor al Hermano que así pretendió hacerme ver la importancia (negativa) de lo que yo había protagonizado en el patio, sino que a él (un gran profesor, sin lugar a dudas)le debo la elección de la que ha sido mi profesión durante toda mi vida laboral que, por cierto, concluyó el año pasado.

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